Mi nombre es Dilia del Rosario Ceballos Figueroa, nací en un hermoso rincón de Patria Colombia llamado Simón Bolívar, vereda incrustada en la cordillera de los Andes perteneciente al Municipio de El Contadero en el sur de Nariño. Crecí en mi tierra llena de tranquilidad gracias a su gente sencilla, honesta y trabajadora, que deriva su sustento del cultivo de papa, ollocos, algunas hortalizas y la producción de leche.
Hace algunas décadas, para los niños estudiar no resultaba atractivo, pues había que caminar una hora para llegar a la escuela y cuando llovía nuestros pies se llenaban de fango… Sin embargo, era muy bonita la aventura de niños en el trayecto hacia nuestra vieja escuela de paredes de tierra en Santo Domingo, pues podíamos jugar a la lleva, al congelado o a las escondidas. Cuando terminábamos la primaria, a muy pocos nos interesaba continuar, pues si a la escuela había que caminar una hora al colegio que queda en el pueblo más cercano (Gualmatán) eran dos. Razón por la cual muchos niños decidían aprender la valiosa y digna labor de agricultor.
Hasta hace unos años, era muy difícil vivir allí, las autoridades competentes no se preocupan por el b
ienestar de los campesinos y la zona no contaba con una vía de acceso óptima y acorde con la productividad de la tierra y el trabajo honesto de sus gentes. Cuando llovía era necesario sacar la producción a 3 kilómetros a lomo de caballos y la leche en carruajes lo que resultaba costoso y disminuía los ingresos de los hogares. A mediados del año 2000, los habitantes se unieron, hicieron aportes para contratar volquetas, suministrar combustible, comprar recebo y dedicaron un mes de trabajo entre mujeres, niños y hombres para mejorar la vía, y desde entonces empezaron a ingresar a la vereda los carros a recoger la leche en las fincas, los camiones a cargar la producción para llevar a las centrales de abasto de Pasto y Cali. De igual manera, los habitantes con sus pocos ingresos compraron motos y carros para transportase hacia los pueblos a estudiar, a divertirse, a comprar insumos agrícolas y mercado… En fin, el esfuerzo comunitario logro mejorar la calidad de vida de todos. Si hoy alguien visita nuestra vereda encuentra en ella escuela, polideportivo, puesto de salud y una hermosa capilla…. Estoy orgullosa de mi Tierra y de mi gente.
Les contaré sobre el deporte favorito de los ho
mbres de mi tierra, lo practican todos los días después de una ardua jornada de trabajo esto es a partir de las cuatro de la tarde, se llama CHAZA, es una especie de tenis pastuso que se juega por equipos… la pelota pesa entre 800 y 1.200 gramos y la raqueta es de madera maciza con corchos incrustados que ayudan a amortiguar los golpes, ésta puede llegar a pesar hasta 7 kilos, según el tipo de campeonato… chaza 800, 1000 o 1500, por tanto sus adeptos deben gozar de excelentes condiciones físicas. Cuando hay festividades apuestan y en mi vereda se formó el mejor equipo de aguerridos hombres que vijaban por la exprovincia de Obando a disputar torneos. Mi papá es un superadepto, lo practicó hasta antes del 2003, pero una lesión en la columna lo obligó a salir de las filas de este deporte, pero no se pierde tarde en que vaya a observar a las nuevas generaciones... ha problema cuando llueve, se le nota la impaciencia y los deseos de estar en la cancha de chaza.
Por otro lado, soy hincha a morir de mi glorioso Deportivo Pasto, no me pierdo partido cuando viene a deleitarnos con su fútbol soñador y guerrero, ya sea en el Campín frente a los azules o rojos o en Techo frente a la sorpresa verde bogotana.
Hace algunas décadas, para los niños estudiar no resultaba atractivo, pues había que caminar una hora para llegar a la escuela y cuando llovía nuestros pies se llenaban de fango… Sin embargo, era muy bonita la aventura de niños en el trayecto hacia nuestra vieja escuela de paredes de tierra en Santo Domingo, pues podíamos jugar a la lleva, al congelado o a las escondidas. Cuando terminábamos la primaria, a muy pocos nos interesaba continuar, pues si a la escuela había que caminar una hora al colegio que queda en el pueblo más cercano (Gualmatán) eran dos. Razón por la cual muchos niños decidían aprender la valiosa y digna labor de agricultor.
Hasta hace unos años, era muy difícil vivir allí, las autoridades competentes no se preocupan por el b
Les contaré sobre el deporte favorito de los ho
Por otro lado, soy hincha a morir de mi glorioso Deportivo Pasto, no me pierdo partido cuando viene a deleitarnos con su fútbol soñador y guerrero, ya sea en el Campín frente a los azules o rojos o en Techo frente a la sorpresa verde bogotana.
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